Muchos emprendedores creen que lo que pagan a la SUNAT depende de la suerte, del contador o de lo que decida la administración tributaria. En realidad, buena parte de lo que pagas depende de decisiones tuyas: en qué régimen estás, cómo registras tus compras, qué gastos sustentas y si cumples tus plazos. Hay errores que hacen pagar más impuestos de los necesarios, y casi nunca se cometen por mala fe, sino por desorden, desconocimiento o descuido.
La buena noticia es que todos se pueden corregir. En esta guía te explicamos los cinco errores más comunes entre mypes y emprendedores del Perú, con ejemplos en soles, y qué puedes hacer desde hoy para pagar lo que corresponde, ni un sol más.
Si aún no sabes cuánto dinero apartar para tus impuestos, lee primero nuestro artículo ¿Cuánto dinero deberías guardar para pagar los impuestos de tu negocio? Te servirá como base para entender lo que viene a continuación.
Pagar lo justo no es lo mismo que evadir
Antes de empezar, una aclaración importante. Todo lo que verás aquí está dentro de la ley. Pagar menos impuestos de forma legal significa elegir bien tu régimen, aprovechar el crédito fiscal al que tienes derecho, deducir gastos reales y evitar multas e intereses. Es una buena gestión, no un truco.
La evasión es otra cosa: ocultar ventas, usar facturas falsas o declarar cifras que no son reales. Eso constituye una infracción y, en los casos graves, puede llegar a ser un delito. Ningún ahorro justifica ese riesgo.
Error 1: estar en el régimen tributario equivocado
Es el error más caro y el más silencioso, porque no se nota hasta que haces la cuenta. Cada régimen calcula tus impuestos de forma distinta. En el Régimen Especial de Renta (RER) pagas 1.5 % de tus ingresos cada mes, tengas ganancias o no. En el Régimen MYPE Tributario (RMT) pagas adelantos mensuales de 1 % y el impuesto real se calcula al año sobre tu utilidad: 10 % hasta los primeros 15 UIT (S/ 82,500 en 2026) y 29.5 % sobre el exceso.
Veamos dos negocios que venden S/ 240,000 al año (sin IGV):
- Negocio A, con margen bajo (utilidad de S/ 12,000). En el RER paga S/ 3,600 (1.5 % de 240,000). En el RMT adelanta S/ 2,400 durante el año, pero su impuesto real es de S/ 1,200 (10 % de 12,000). Le queda un saldo a favor de S/ 1,200, y su costo final es de solo S/ 1,200.
- Negocio B, con margen alto (utilidad de S/ 120,000). En el RER paga S/ 3,600. En el RMT su impuesto sería de S/ 19,312.50 (S/ 8,250 por los primeros S/ 82,500 y S/ 11,062.50 por el resto al 29.5 %). Aquí el RER resulta mucho más barato.
Como ves, no existe un régimen mejor para todos. Lo que conviene depende de tus ventas, tu margen y tus compras. También hay casos de personas que siguen en el Régimen General, donde se paga 29.5 % sobre toda la utilidad, cuando podrían estar en el RMT y ahorrar hasta S/ 16,087.50 al año (la diferencia de 19.5 puntos sobre los primeros S/ 82,500).
Cómo evitarlo: una vez al año, idealmente en noviembre o diciembre, haz una proyección con tus ventas, tus costos y tu utilidad esperada, y compara cuánto pagarías en cada régimen que te corresponda. Ten en cuenta que los cambios de régimen solo pueden hacerse en determinados momentos y bajo ciertas condiciones, por lo que conviene consultarlo con tu contador antes de decidir. Y recuerda que los topes de ingresos importan: si los superas, la SUNAT puede reubicarte y cobrarte la diferencia.
Error 2: no pedir factura (o no usarla bien) en tus compras
Si estás en el RER, el RMT o el Régimen General, el IGV de tus compras con factura se resta del IGV de tus ventas. Eso se llama crédito fiscal. Cuando compras sin factura, ese beneficio desaparece y terminas pagando el IGV completo.
Imagina un negocio que vende S/ 20,000 más IGV al mes, es decir, S/ 3,600 de IGV, y compra mercadería por S/ 12,000 más IGV (S/ 2,160). Si todas sus compras tienen factura, paga S/ 1,440 de IGV. Si no la tiene, paga los S/ 3,600 completos, o sea, S/ 2,160 más cada mes.
Pero tener la factura no basta. Para que la SUNAT acepte tu crédito fiscal, normalmente debes cumplir varias condiciones a la vez:
- La compra debe ser para tu negocio y el comprobante debe estar a nombre de tu RUC, con una descripción que coincida con lo que realmente compraste.
- El comprobante debe anotarse en tu Registro de Compras dentro de los plazos que establece la SUNAT. Si lo dejas pasar, puedes perder el derecho a usarlo.
- Si la operación supera los S/ 2,000 o los US$ 500, debes pagarla con un medio bancario (transferencia, depósito en cuenta, cheque no negociable o tarjeta), no en efectivo.
Este último punto sorprende a muchos. Si compras una máquina por S/ 8,000 más IGV y la pagas en efectivo, puedes perder el crédito fiscal de S/ 1,440, aunque tengas la factura y la compra sea real. Además, ese gasto podría ser observado para el impuesto a la renta.
Cómo evitarlo: pide siempre factura, no boleta, a tus proveedores formales. Revisa el RUC y la descripción antes de irte. Paga por banco o billetera autorizada las compras importantes y guarda el comprobante de la operación. Registra tus comprobantes cada semana, no al final del año. Si estás en el Nuevo RUS, este error no te afecta en IGV, porque tu cuota ya lo incluye, pero tampoco puedes emitir facturas.
Error 3: mezclar gastos personales con los del negocio y no sustentar los reales
En el RMT y el Régimen General, el impuesto a la renta se calcula sobre tu utilidad. Mientras más gastos del negocio puedas sustentar, menor es esa utilidad y menos pagas. Aquí se cometen dos errores opuestos, y ambos salen caros.
El primero es no registrar gastos legítimos. Publicidad en redes, fletes, software, mantenimiento de equipos, servicios técnicos, alquiler, la luz del local… Si no tienes el comprobante o no los anotas, no puedes deducirlos. Supón que durante el año gastaste S/ 6,000 en estas cosas sin sustento. Tu utilidad tributaria queda S/ 6,000 más alta, lo que significa pagar S/ 600 más si estás en la tasa de 10 %, o S/ 1,770 más si ya superaste los S/ 82,500 de utilidad y estás en la de 29.5 %.
El segundo es deducir gastos que no corresponden. Las compras de tu casa, la ropa personal, la salida familiar o el celular de tu hijo no son gastos del negocio. Si los incluyes y la SUNAT lo detecta en una fiscalización, te los desconocerá y podrías pagar el impuesto omitido, más intereses y multas. Para ser deducible, un gasto normalmente debe estar relacionado con tu actividad, tener comprobante válido y, si supera los montos de bancarización, haberse pagado por un medio de pago autorizado.
Cómo evitarlo: separa tus cuentas personales y del negocio, define un sueldo para ti y registra todo gasto con su comprobante. Si trabajas desde casa o usas tu vehículo para el negocio, consulta con tu contador qué parte puede sustentarse. También conviene revisar con él la depreciación de tus equipos, porque es un gasto que muchos olvidan incluir.
Si este desorden te suena familiar, te recomendamos leer también Vendes todos los días, pero ¿por qué el dinero nunca alcanza? Allí explicamos por qué mezclar las finanzas personales y las del negocio afecta mucho más que los impuestos.
Error 4: declarar o pagar tarde, y no corregir errores a tiempo
Pagar fuera de plazo es una forma muy común de pagar más de lo necesario. Cuando una deuda tributaria no se paga a tiempo, empieza a generar intereses moratorios, que se calculan día a día. Además, existen multas por presentar declaraciones fuera de plazo, por no presentarlas o por consignar datos incorrectos. Se trata de dinero que no compra nada: no mejora tu negocio, no genera ventas y se suma a tu deuda.
El mismo problema ocurre cuando cometes un error en tu declaración y no lo corriges. Si consignaste menos ventas de las reales, aunque sea sin querer, o anotaste mal un monto, el desfase puede aparecer más adelante, con intereses. Y si fue al revés, es decir, pagaste de más, tampoco te enteras.
Cómo evitarlo:
- Consulta tu cronograma. La SUNAT publica cada año las fechas de vencimiento según el último dígito de tu RUC. Anótalas en tu calendario con una alerta una semana antes.
- Aparta el dinero de los impuestos desde que cobras las ventas, para no llegar al vencimiento sin fondos.
- Corrige a tiempo. Si detectas un error, presenta una declaración rectificatoria cuanto antes. En muchos casos, subsanar voluntariamente antes de que la SUNAT te notifique reduce el monto de la multa. Consulta con tu contador cómo aplicarlo.
- Si no puedes pagar de golpe, revisa las alternativas de aplazamiento o fraccionamiento que ofrece la SUNAT, en lugar de dejar la deuda sin atender.
Error 5: no revisar tus pagos a cuenta ni aprovechar los saldos a favor
Este error afecta sobre todo a quienes están en el RMT o el Régimen General. Cada mes pagas adelantos del impuesto a la renta, calculados normalmente sobre tus ventas, no sobre tu utilidad. Si tu negocio tiene un año flojo, con ventas altas pero poca ganancia, o incluso con pérdidas, puedes terminar pagando más adelantos de los que luego te corresponden.
Retomemos el negocio A del ejemplo anterior: pagó S/ 2,400 de adelantos, pero su impuesto real fue de S/ 1,200. Esos S/ 1,200 son un saldo a favor. Si no lo usas, es dinero tuyo que sigue inmovilizado en la SUNAT. En la declaración anual puedes elegir si lo aplicas contra tus pagos a cuenta futuros o si solicitas su devolución, siguiendo los procedimientos establecidos. Muchos emprendedores simplemente no revisan esa casilla y dejan pasar la oportunidad.
Algo parecido ocurre con el IGV. Si en un mes tus compras con factura son mayores que tus ventas, por ejemplo porque hiciste una inversión grande, tendrás un saldo a favor que se arrastra a los meses siguientes. Si no llevas bien tu registro de compras, ese saldo se pierde de vista.
Y en el caso de las pérdidas, la normativa permite, bajo ciertas reglas, compensarlas con las utilidades de años posteriores. Eso reduce lo que pagas cuando el negocio mejora, pero solo si las pérdidas están bien declaradas y sustentadas.
Cómo evitarlo: al terminar cada año, compara los adelantos que pagaste con el impuesto anual calculado. Si notas que tus adelantos superan con holgura tu impuesto real, pregunta a tu contador si, en tu caso, puedes pedir la suspensión o modificación de los pagos a cuenta, que la norma permite cuando se cumplen ciertas condiciones. Y no dejes pasar un saldo a favor: decide expresamente si lo compensas o lo devuelves.
Resumen: cuánto puede costarte cada error y cómo evitarlo
Error | Cuánto puede costarte | Cómo evitarlo |
1. Régimen equivocado | Miles de soles al año, según tu margen y tus ventas | Compara regímenes cada año con una proyección |
2. Compras sin factura o mal sustentadas | El IGV completo de esas compras (en el ejemplo, S/ 2,160 al mes) | Pide factura a tu RUC, anótala y bancariza sobre S/ 2,000 o US$ 500 |
3. Gastos mal sustentados | 10 % o 29.5 % de cada gasto no deducido | Separa cuentas y guarda todos los comprobantes |
4. Pagos o declaraciones tardías | Intereses diarios y multas | Usa el cronograma, aparta el dinero y rectifica a tiempo |
5. Saldos a favor olvidados | Dinero tuyo inmovilizado (S/ 1,200 en el ejemplo) | Revisa tus adelantos y decide cómo usar el saldo |
Cómo ordenar tu situación en 30 días
Si te identificaste con uno o varios errores, no intentes corregirlo todo de una vez. Este orden te ayudará:
- Semana 1: confirma en tu ficha RUC cuál es tu régimen y reúne tus ventas y compras de los últimos doce meses.
- Semana 2: revisa tus comprobantes de compra. Identifica cuáles tienen factura a tu RUC, cuáles están anotados y cuáles se pagaron en efectivo por encima de los montos de bancarización.
- Semana 3: separa los gastos personales de los del negocio y ordena tus comprobantes por mes y por tipo de gasto.
- Semana 4: haz con tu contador una proyección anual, compara regímenes si corresponde, revisa tus pagos a cuenta y programa tus fechas de vencimiento.
Cuándo conviene contratar a un contador
Muchos emprendedores dudan en contratar a un contador porque lo ven como un gasto. Pero, en la práctica, una buena asesoría suele pagarse sola cuando evita un pago innecesario, una multa o un régimen mal elegido. Conviene buscar ayuda profesional si:
- Tus ventas están cerca del tope de tu régimen o creciendo rápido.
- Tienes trabajadores en planilla o vendes a empresas que te piden factura.
- Recibiste una notificación o carta de la SUNAT.
- Tienes deudas tributarias o no sabes cuánto debes.
- Hiciste una inversión importante, como maquinaria, un local o un vehículo.
Antes de contratar, pregunta qué incluye el servicio, cuánto cobra, con qué frecuencia te enviará reportes y si te explicará los cálculos en un lenguaje que puedas entender.
Conclusión: pagar bien tus impuestos también es cuidar tu ganancia
Los impuestos son una obligación, pero la forma en que los gestionas depende de ti. Un régimen mal elegido, facturas que no pides, gastos que no sustentas, plazos vencidos o saldos a favor olvidados pueden costarte miles de soles al año, y ese dinero sale directamente de tu ganancia.
Recuerda los cinco errores:
- Estar en un régimen tributario que no corresponde a tu realidad.
- No pedir factura o no usar bien el crédito fiscal.
- Mezclar gastos personales con los del negocio y no sustentar los reales.
- Declarar o pagar tarde y no corregir errores a tiempo.
- No revisar tus pagos a cuenta ni aprovechar los saldos a favor.
Empieza esta semana con una sola acción: revisa tus compras del último mes y cuenta cuántas tienen factura a tu RUC. Ese ejercicio sencillo suele mostrar más rápido que cualquier teoría dónde se está yendo tu dinero.